Oracion de Domingo de Ramos


Tú eres, Oh Cristo, el Rey de Gloria. Entra en mi corazón de la manera que entraste a Jerusalén, manso y humilde. Con palmas de gozo te recibo y te alabo. Enséñame a ser un verdadero creyente, no de los que te siguen por complacer a la gente, como los judíos que después de recibirte, al cabo de unos días decidieron crucificarte. En esta Semana Mayor, enséñame a amarte Señor, y vivir con auténtica piedad el sufrimiento de tu humanidad.