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miércoles, 15 de marzo de 2017

El secreto está en las ganas...

Posiblemente muchas de las cosas que conseguimos en la vida tengan más que ver con las ganas y el empeño que le ponemos a lo que hacemos que con la suerte. Mientras nos lamentamos de la mala suerte que tenemos, estamos perdiendo el tiempo sin pensar que quizás el secreto está en las ganas.
Con ilusión y trabajo podemos conseguir muchos de nuestros sueños. Quizás esa sea la mejor fórmula mágica…

 “¡Qué mala suerte tengo!, ¡las cosas siempre le salen a los demás!; ¿Qué quieren un trabajo? lo consiguen; Que no estudian, pues aprueban. A mí nunca me pasa eso, yo tengo una mala suerte que nunca me sale nada como quiero. Ya estoy harta, estoy cansada de que todo siempre vaya en mi contra. ¿Por qué me pasa esto a mí?”, ¿por qué el mundo está tan mal repartido y la mala suerte siempre me la llevo yo?

Quizás el secreto no está en la suerte. Quizá el secreto está en las ganas.” ¿Te suena este discurso?, ¿te sientes identificado? ¿Incluso ahora te estás riendo porque dices: ¡es justo lo que digo yo cuando lo veo todo negro y me invado de pensamientos negativos que no me llevan a ninguna parte!?

 Quizás no vayas por el camino correcto y no estés viendo las cosas como son. Lamentarte y regodearte en los aspectos negativos no te sirve de mucho. A lo mejor necesitas un poco de claridad en ese túnel oscuro en el que te has metido.

Quizás el secreto está en las ganas. Cualquier cosa se puede conseguir, incluso tocar el cielo con las manos. Y es que no existen los obstáculos si tenemos ganas e ilusión. No hay obstáculos insalvables si tenemos ganas y se la contagiamos a los demás.

 Muchas veces creemos que detrás de las buenas cosas que le ocurren a los demás solo ha habido un golpe de suerte, que la fortuna ha estado de su parte. Puede que una parte sí, ahí lo dejamos… pero no todo, eso sí que es seguro. Si ponemos ejemplos como que nos toque la lotería, seguro que de nada nos va a servir pensar que con ganas y esfuerzo se consiguen las cosas; pero eso son rayas en el agua.

Sin embargo hay muchas cosas que dependen de nosotros o al menos en buena parte. Por eso, ¿por qué no empezamos a construir nuestros sueños poniendo como cimientos las ganas?

 Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo, y lo que parecía irremediablemente un fracaso puede convertirse en un éxito glorioso.

 Las ganas, la pasión, la motivación son elementos esenciales para la persecución de nuestros sueños. Los triunfos y las victorias no vienen por golpes de suerte, sino por una dedicación impregnada de constancia y esfuerzo.

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